» El cajón peruano nació como una expresión de creatividad y resistencia de las comunidades afrodescendientes. Con madera, ritmo y memoria, convirtió una sencilla caja en un instrumento de enorme valor cultural.
Con el paso de las generaciones, su sonido se incorporó al festejo, la música criolla, el tondero y otras expresiones de la costa peruana. Así comenzó una historia que terminaría viajando mucho más allá del Perú.
Hoy, su sonido puede escucharse en escenarios de distintos continentes. Su recorrido demuestra cómo una expresión nacida desde la comunidad puede convertirse en patrimonio y alcanzar una dimensión musical universal.
De la memoria afroperuana nació una poderosa expresión musical
La historia del cajón está profundamente relacionada con la población afroperuana y con la necesidad de conservar prácticas musicales frente a circunstancias históricas adversas.
Las cajas de madera se transformaron en instrumentos de percusión capaces de acompañar cantos, danzas y reuniones. El ritmo permitió mantener viva una memoria colectiva transmitida de generación en generación.
Por eso, hablar del cajón peruano no significa solamente hablar de música. También significa reconocer creatividad, resistencia cultural, identidad y el aporte de las comunidades afroperuanas a la cultura nacional.
El ritmo se convirtió en patrimonio cultural de todos los peruanos
El 2 de agosto de 2001 ocurrió un hecho fundamental: el cajón peruano fue declarado Patrimonio Cultural de la Nación mediante la Resolución Directoral Nacional N.° 798/INC-2001.
La declaratoria reconoció los saberes, prácticas y valores relacionados con la transmisión y ejecución del instrumento. De esta manera, el Estado reconoció oficialmente una expresión construida durante generaciones.
Este reconocimiento también plantea una responsabilidad. Preservar el cajón implica enseñar su historia, apoyar a sus intérpretes, promover su aprendizaje y evitar que su origen afroperuano sea olvidado.
Paco de Lucía descubrió en Lima un sonido perfecto para el flamenco
En 1977, durante una visita a Lima, el guitarrista español Paco de Lucía escuchó el cajón en una reunión donde participaron destacados artistas peruanos. El encuentro cambiaría la historia del instrumento.
El músico comprendió que sus sonidos graves y agudos podían dialogar perfectamente con el compás flamenco. Poco después, el instrumento comenzó a incorporarse a las presentaciones de su grupo.
La adaptación fue especialmente importante porque el cajón ofrecía una percusión compacta, precisa y expresiva. Su sonido podía acompañar la guitarra, las palmas, el canto y el zapateo sin perder fuerza.
Del cajón peruano al flamenco: una fusión que conquistó escenarios
La incorporación al flamenco abrió una nueva etapa. El instrumento dejó de estar limitado a los espacios musicales peruanos y comenzó a formar parte de una tradición artística reconocida internacionalmente.
Con el tiempo, el cajón se volvió habitual en numerosas agrupaciones flamencas. También aparecieron modificaciones en su construcción para responder a las necesidades de los nuevos intérpretes y escenarios.
Sin embargo, adaptarse a otros géneros no cambió su procedencia. La expansión internacional demuestra precisamente la capacidad de una creación peruana para dialogar con culturas diferentes.
Sociedad civil y músicos defendieron el origen peruano del instrumento
La internacionalización también generó una preocupación legítima: que el cajón terminara siendo identificado principalmente con el flamenco y se debilitara el reconocimiento de su raíz afroperuana.
Frente a ello, músicos, investigadores, gestores culturales y organizaciones de la sociedad civil impulsaron iniciativas para difundir su historia y defender su identidad peruana.
Esta participación ciudadana resulta fundamental. La sociedad civil no solo reclama reconocimiento; también aporta educación, festivales, investigación, formación artística y espacios donde las nuevas generaciones pueden conocer el instrumento.
El cajón peruano representa al Perú en la música del mundo
La historia del cajón enseña que el patrimonio cultural no permanece inmóvil. Puede viajar, transformarse y dialogar con otras culturas, siempre que su origen y significado sean reconocidos con respeto.
Su presencia en el flamenco es una muestra extraordinaria de intercambio cultural. Un instrumento nacido de la tradición afroperuana encontró nuevos caminos sin perder la fuerza de sus raíces.
Para los estudiantes y las nuevas generaciones, el cajón representa mucho más que una caja de madera. Es memoria, identidad, creatividad y una prueba de que la cultura peruana puede conquistar el mundo sin dejar de ser peruana.
Mabela Martínez, una voz que convirtió la difusión musical en patrimonio
Hablar de la difusión de la música peruana también es reconocer el trabajo de Mabela Martínez, comunicadora y gestora cultural que durante décadas abrió espacios para nuestros artistas, ritmos e instrumentos.
Desde 1995, Sonidos del Mundo se convirtió en una ventana para descubrir músicas de distintas culturas, pero también en una plataforma para presentar y valorar el enorme talento musical que existe en el Perú.
Su trabajo demuestra que difundir cultura no consiste solamente en informar. También significa escuchar, investigar, seleccionar, producir y acercar al público expresiones que muchas veces permanecen fuera de los grandes circuitos comerciales.
En esa tarea, el cajón peruano encuentra una voz aliada. Contar su historia, recordar su origen afroperuano y explicar cómo llegó al flamenco permite que las nuevas generaciones comprendan el verdadero valor de este instrumento.
La trayectoria de Mabela Martínez también muestra la importancia de la sociedad civil en la conservación cultural. Comunicadores, músicos, productores, investigadores y ciudadanos pueden convertirse en guardianes activos de nuestra memoria.
Reconocer esta labor es reconocer también a quienes trabajan para que la música peruana no quede encerrada en los archivos. La cultura permanece viva cuando se comparte, se escucha, se enseña y llega a nuevos públicos.
El cajón peruano cruzó fronteras gracias a sus propios músicos y a los encuentros culturales que multiplicaron su sonido. Pero necesita también de voces que expliquen de dónde viene y por qué representa al Perú.
Por eso, la labor de Mabela Martínez adquiere especial significado: ayudar a que nuestros sonidos sean conocidos, respetados y valorados dentro y fuera del país, conectando memoria, creación y nuevas audiencias.
Que el cajón siga sonando en el mundo no debe hacernos olvidar dónde nació su historia. Cada golpe sobre su madera puede recordar al Perú que creó este instrumento y a las comunidades que mantienen viva su identidad.

Roberto Revoredo Castro Mg UNMSM Periodista Colegiado CPP / Editor / Historiador / Conferencista Internacional Director de SPP / Sociedad Peruana de Prensa
Director TV: Reseñas
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Fuentes: Declaratorias del Patrimonio Cultural de la Nación, Patrimonio cultural inmaterial afroperuano, Cajón peruano: historia e importancia, El cajón: origen peruano y llegada al flamenco, Paco de Lucía y la historia del cajón en España, Memoria anual y Día Nacional del Cajón, Mebela Martnez